3 "facts" sobre la genialidad en Friends

Después de casi una semana entera de negarme a ver los últimos episodios, termino mi ciclo con Friends asumiendo el respectivo luto y lidiando con las remembranzas que trae otro aún en proceso. Acaso por eso la carga emocional de estos últimos días. Asumo el luto con los respectivos rituales, siendo uno de ellos esto que desde hace meses supe debía hacer: 3 comentarios, facts o razones por las cuales Friends me gustó tanto a pesar de sus evidentes deslices no solo en continuidad, sino también en ciertos mensajes quizás no tan friendly. Claro está que todo lo seriamente expuesto acá puede sonar absurdo considerando que toda esta serie pudiera justificarse a sí misma con el típico “es una comedia y solo son bromas”. Contexto: es la primera sitcom a la que le doy una oportunidad. Y vaya que me ha hecho feliz y sostenido de mis momentos más sad en los últimos 6 meses. Alerta spoiler, por cierto (sigo estando segura que aún debe haber gente que como yo a estar alturas no ha visto la serie y no quiere spoilers).

3. “Monicadas”

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Lo no tan genial

Aunque supe desde el principio que Chandler y Mónica tenían una química que se podía llegar a traducir en una sana relación de pareja, jamás me imaginé que esa relación de pareja iba a implicar explicitar cómo las neurosis ya no tan graciosas de Mónica se podían volver en el hábito dañino de poner sus intereses por encima de los de Chandler. No es solo cuestión de que el carácter de Mónica es explícitamente mucho más fuerte que el de Chandler, constantemente en la serie se describe que el conflicto entre ellos siempre comienza por parte de Mónica, cuando sus intereses personales y a veces particularmente egoístas chocan con los intereses de su esposo. Basta recordar cómo de principio a fin (literal, hasta en el último episodio) Mónica siempre ideaba la forma de salirse con la suya respecto a las cosas que no le gustaban de Chandler, el perro blanco de plástico incluido, la vajilla que compraron para su matrimonio, etc. Y estas formas no eran particularmente dialogando o convenciendo, cuando mucho persuadiendo al límite de la manipulación (sexual incluida).

Lo genial

Chandler es definitivamente mi personaje favorito de la serie. No sólo por el background de su personalidad explicable a lo pseudopsicodinámico sino porque logra construir un matrimonio extremadamente saludable y armónico a pesar que inicialmente representaba el estereotipo del hombre que le teme a todo tipo de compromiso. Se que el éxito de su matrimonio no se le puede atribuir únicamente a él, pero creo que es justamente a través de él que Mónica logra flexibilizarse respecto a muchísimos esquemas cerrados que tenía, tanto como para poder aceptar la idea que no podrá ser madre de forma biológica y como para botar su pensamiento del matrimonio a lo princesa y príncipe encantador por uno más realista.

2. ¿Machista y homofóbica? undefined

Lo no tan genial

Una de las críticas más obvias que se le puede hacer a la serie es el reiterado tono sexista, machista y homofóbico que puede tener por ratos. Y aquí lógicamente se va en la colada cualquiera, hombres, mujeres, heteros, homos, bi, trans. Desde Joey objetualizando a prácticamente cualquier mujer que entraba a la trama hasta Rachel contratando a su nuevo asistente de oficina prácticamente porque le parecía atractivo. No tengo que enlistar además los constantes reforzamientos a los roles y estereotipos de género, en pleno 2020 se vuelven bastante obvios.

Lo genial

A pesar que por ratos las bromas en torno a estos temas, que actualmente implican una constante polémica intergeneracional, son muy subidas de tono, hasta caer un par de veces en lo desagradable, pareciera que el show por ratos se ríe de sí mismo cuando nos muestra una forma “adelantaba para su época” de lidiar con estos choques cognitivos, por ejemplo cuando nos muestra los cortocircuitos por su frágil masculinidad en la tan cercana amistad entre Joey y Chandler, el episodio donde Joey usa una tanga rosada de hecho para refutar la fragilidad de su masculinidad, las rupturas a los estereotipos de género como cuando Chandler se queda sin empleo (y esto ESTÁ BIEN), Ross es un papá extremadamente sensible y responsable (y se ve NORMAL) o, a mi criterio, una de las más significativas: Chandler logrando aceptar la identidad sexual de su padre biológico. Lo significativo es que esto es mostrado como un proceso, casi como anticipando en la época lo que años después poco a poco deberán ir aceptando las generaciones que han crecido con todos estos esquemas de género interiorizados.

Hasta la escena donde Ross reconoce que se siente incómodo de tener un niñero tan sensible se pudiera interpretar como una forma de ilustrar de manera cómica las masculinidades frágiles. Lastimosamente se queda a medio camino porque igual lo despide y asocia su sensibilidad con una posible orientación homosexual.

1. La amistad…¿verdadera? undefined

Lo no tan genial

Ok, es una comedia. Es lógico que prácticamente cualquier comentario o broma que implica unas risas grabadas al fondo debe tomarse justamente “como nada más que una broma”, eso no quita sin embargo que dentro de esas bromas hayan ciertas situaciones encubiertas que ilustran una amistad, si bien acogedora y eterna, por momentos no tan sincera. Es un hecho recurrente que prácticamente ninguno en la serie es lo suficientemente asertivo y pareciera no tener la suficiente confianza en reiteradas ocasiones para ser honestos con sus amigos. Ejemplos que recuerdo: Rachel y Mónica quienes no pudieron decirle a Phoebe que no querían las obras de arte que ella misma había hecho por temor a herir sus sentimientos, o las varias mentiras que Chandler le dice a Joey a lo largo de toda la serie por miedo a que se moleste. Son las circunstancias y no tanto el valor de la honestidad dentro de la amistad lo que los lleva siempre a sincerarse con sus amigos, validando finalmente que en ciertas situaciones mentirle a tu mejor amigo sea necesario. Son cosas que pasan, tho. Seguimos siendo humanos, y cabe mencionar que a pesar de la mentira, siempre la reconocen mentira como algo no friendly.

Lo genial

Debo admitir que para las últimas temporadas crucé los dedos para que Ross y Rachel no volvieran a estar juntos, pues a estas alturas su relación me parecía innecesariamente tóxica y desgastada. A pesar de ello, el hecho que al final de la serie de los 6 los únicos que no terminaron “emparejados” entre sí fueran Phoebe y Joey me pareció tan tierno como necesario. Aunque se que un mundo paralelo son Phoebe y Joey quienes quedan juntos y Rachel y Ross logran decirle adiós a su relación intensa.

Phoebe y Joey representan esa amistad descomplicada que todos los que no disfrutamos tanto Love Roise o One Day queremos. Mentiras, sí las disfruté. Una amistad que por ratos pareciera cruzar esa barrera socialmente construida entre “ser un amigo” y “ser algo más”, como si ese ser amigos estuviera un par de escalones debajo de una relación de pareja. No tendría sentido que Friends se llamara Friends si al final de la serie hubieran terminado como tres parejas que vivieron felices para siempre cada vez más alejados los unos de los otros por sus nuevas vidas. De hecho, Phoebe y Joey nos presentan de principio a fin que en una relación de amistad el combinado de cierta atracción física y emocional no necesariamente se va a traducir en una relación de pareja y que, aunque parezca imposible, tener estos sentimientos no significa en sí mismos tensión y una futura ruptura de la amistad. Honestamente, Phoebe y Joey fueron mi pareja favorita de principio a fin.

Se que pudiera poner muchísimos más ejemplos para ilustrar los aciertos y desaciertos de esta icónica serie, pero el texto se volvería demasiado extenso y eterno por lo que me limitaré a concluir que sí, una serie que por muchos años desestimé como “otra serie de chiste medio tontita” en definitiva puede representar unos meses de risas extremas y huacaladas de agua fría para mantenerte a flote con la adecuada disposición y flexibilidad. Salud por eso.

Imagen tomada de aquí.

Sobre Joaquín, los Golden Globes y las apariencias

Curioso. Escribo esto a un par de horas de volver a enfrentarme al mundo “profesional” tras unas merecidas semanitas de hibernación social más allá de la familia y las redes, y lo escribo con un no se qué de inseguridad en el pecho. Como un no querer volver empezar y no sentirme segura de hacerlo, cosa que hacía años no me pasaba. Qué será, el inconsciente sabrá.

A propósito de los discursos y el discurso particular de Joaquín Phoenix el día de ayer en los Golden Globes Awards, y a propósito que esa clase de eventos es una puesta en escena interesante del sector de la humanidad denominado “famosos”, además de los recientes acontecimientos mundiales que están sacudiendo este recién empezado 2020, una serie de reflexiones suscitan.

Primero, que las apariencias lo queramos o no, cuentan. Lo dice una persona que al igual que Phoenix -I know, me estoy comparando con él, qué me pasa- las primeras impresiones, y más específicamente las apariencias en sí mismas, no son precisamente a nuestro beneficio. Me pudiera haber hecho un buen aguinaldo si hubiera cobrado por cada vez que he oído que de primas a primera le doy miedo a la gente, que les da miedo acercarse a hablarme o que creen que los voy a morder si me dirigen la palabra.

Y así, las primeras impresiones cuentan porque fácilmente cualquiera pudiera decir que la mención de Ellen mostrando apoyo a Australia, o Michelle Williams destacando la necesidad del voto femenino en las elecciones, fue mucho más agradable y menos odiosita que el discurso de Joaquín, por el simple hecho que ellas no parecían como perturbadas u odiositas en sí mismas. Porque algo sí es cierto: el apático comportamiento de Joaquín a simple vista se pudiera interpretar como odio hacia los premios -y su premio- en sí, además claro está, de su crítica directa hacia quienes habían hecho una vaga mención sobre temas políticos importantes, Williams y DeGeneres incluidas.

Y sin embargo, al analizar su discurso como un todo (tomando en cuenta que después de todo el discurso sigue siendo un elemento de apariencias), se evidencia a pesar de su comportamiento (tomar en cuenta además las múltiples tomas directas a su rostro durante todo el show las cuales se podían fácilmente inferir como indiferencia y casi como rencor social bien a lo joker) la sinceridad en su discurso. Agradecer a los que tiene que agradecer y por lo que tiene que agradecer en la cantidad justa, hacer mención que el voto y la mención de apoyo a Australia es un acto aún muy tirado a lo externo que no asume un compromiso personal directo, e incluso develar las verdaderas intenciones de esa clase de programas: publicidad. Al final, mezclando su apariencia perturbada y su discurso se resume a un: pareciera ser un buen tipo, pero estaba nervioso, además que su intervención implicaba generar un punto de inflexión frente a todos los discursos anteriores.

Y suele pasar. A las personas que tenemos ciertos niveles de social awkwardness en nuestra personalidad, si ya de por sí nuestra apariencia no connota siempre el ser afables, menos cuando estamos nerviosos, frente a un público, hablando de cosas importantes.

Sin embargo no puedo descartar que a pesar que pueda ser hasta cierto punto justificable no tener una apariencia afable, hay ciertas apariencias en ciertas situaciones que sí pueden hablar muy mal de alguien. Y es aquí donde debo mencionar el rostro inmutable e indiferente de Phoenix cuando la compositora Hildur Guðnadóttir le agradece en su discurso tras ganar por su musicalización de Joker. Prácticamente la primera mujer en ganar ese reconocimiento. Independientemente de tu particular postura frente a los premios Joaco, o de tu particular forma de ser, al menos una sonrisa de agradecimiento se merecía tu compañera.

Y esto es así: aunque tus intenciones no sean lastimar a la persona, aunque tu rostro en ese momento ilustre indiferencia más no sea eso lo que querés comunicar, se puede malinterpretar. Y es aquí donde se vuelve importante que cuidemos las apariencias, aunque sepamos que no ilustran pero ni un 10% de lo que somos, ese 7% por ciento que ilustran de nosotros cuenta. Sea en una entrega de premios, sea en una ponencia académica. Y no, no es fácil que tu rostro no diga “odio a todos” cuando no controlas muchas veces lo que los otros connotan y lo que tu rostro en sí pudiera connotar. No es nada sencillo, y sí es un reto tan válido y respetable de tomar o dejar como el ser vegano.

Es en este punto entonces donde me doy cuenta que hasta algo aparentemente trivial como una entrega de premios puede dejarme reflexiones importantes de mí misma.

Imagen: el rostro que describí de Phoenix mientras Hildur Guðnadóttir daba su discurso tras recibir el premio a Best Original Score (mejor banda sonora).

5 comentarios sobre "Clueless"

Continuando con la tradición de hacer maratones de películas de ciertos géneros de forma inconsciente, este año lo comenzamos haciendo una lista de las películas clásicas de adolescentes y doy comienzo a esa lista con una no tan clásica pero divertida, Eurotrip. Luego me decido por Clueless. Sí, jamás la había visto. En mi defensa, es una película noventera, cuando se estrenó no pensaba ni siquiera en ser concebida. Ya sé, ya sé, no aplica para Mean Girls que se estrenó en el 2004. Otra vez en mi defensa, cuando pequeña no tenía cable, apenas sobrevivía con el Canal 19 transmitiendo algunos de los programas del Nickelodeon.

La cosa es que la vi y me dejó como ese sentido ambivalente entre no saber si por partes la disfruté o no me convenció del todo,  por lo que la sensación última es un “se va, se va”. Aquí están de cualquier forma algunos de los pensamientos que me deja resumidos en 5 aspectos:

  1. Estereotipos. La película se basa en satirizar estereotipos de principio a fin, comprendo. El plus radica en que por ratos pareciera que complejiza a sus personajes de tal forma que rompe con la cajita estereotípica de cada uno.  A pesar de ello, acaso por cómo se da el desenlace de la película, pareciera que se queda a medio de camino de lograr esa ruptura estereotípica y humanización de los personajes. Como que les faltó darle un poquito más de trabajo y movimiento a los desenlaces, punto que a mi criterio fue mejor logrado en Mean Girls, una película con el mismo formato y pareciera, mismo objetivo.
  2. Tramas. No sé si le suma realismo o no el que no haya una trama central clara. Y con esto me refiero a que en un principio pareciera que la historia girará en torno a Cher uniendo a sus profesores como una pareja, sin embargo en eso aparece su conejillo de indias Tai, relación que luego se difumina se difumina con la aparición de Christian, para que por último viniera la, hoy sí, trama medio a lo coming of age…aunque estas múltiples tramas parecieran dar un toque impredecible y realista a la película, al ser varias y volverse inconexas entre sí, quedan un tanto flojas e inconclusas. El que mucho abarca poco aprieta.
  3. 90’s. Ya he pensado muchas veces que nací en la época incorrecta y que en realidad tendría que haber crecido en la segunda mitad de los noventa. Esta película particularmente me gustó porque retoma algunas de las modas y escenarios cliché de la juventud estadounidense noventera. Sin embargo como que no me logró encajar del todo oír las pistas de Radiohead en escenas no tan atinadas o cuando Cher baila ska de una forma tan girly. Como que estilo de la película y soundtrack no terminaban de combinar.
  4. Josh. Paul Rudd es mi nuevo crush de la vida. No solo porque es, hasta el momento, de los personajes más dulces de Friends (no por encima de Joey cuando se enamora por primera vez), sino por su coqueta y encantadora forma de actuar. Y en Clueless ni se diga. Sin embargo, no sé si porque la directora de la película así lo quiso, pareciera por ratos que no solo su personaje en sí anda deambulando en la mansión de su expadrasto sino en la trama en sí misma. A pesar que me pareció un personaje extremadamente tierno de principio a fin, por ratos de plano no entendía sus intenciones, alguien que me explique: ¿de verdad estaba flirteando con Tai o solo estaba siendo buena onda para agradarle a Cher? ¿o ninguna de las dos? Jacquie, por algo la película se llama Clueless, duh.
  5. Cher. A pesar de estos aspectos, la película se explora bastante bien a sí misma y te despierta cierto sentido reflexivo. Cher es ese personaje de la chica rica, superficial y popular  que se nos hace imposible odiar porque podemos ver a través de su imagen, e incluso nos sorprende darnos cuenta que bajo la superficie y su mundo de cuento de hadas, es una persona sensible llena de muy buenas intenciones y sí, muy inteligente. Entre Regina George y Cher, me quedó con Cher.   

Sobre la imagen: Una de mis escenas favoritas. La primera vez que Cher vuelve a ver a Josh tras admitir sus sentimientos por él. Una perfectly adecuate escena de cómo tras reconocer nuestros sentimientos por alguien nos volvemos extremadamente ansiosos y no sabemos cómo actuar. Tomada de aquí.

Qué fue del 2019

Manteniendo las tradiciones de fin de año, este año aparte de hacer el listado de las películas, series y libros leídos decidí en el caso de las películas enlistarlas de la que más me gustó a la que menos. No fue nada sencillo considerando que no solo tiene peso que me ella gustado o no, haberla disfrutado, sino las respectivas interacciones de ello con la forma y contenido. Un año de principio a fin dramático en lo que respecta al cine, comenzando curiosamente por Revolutionary Road y finalizando con A marriage Story, sin haberlo planeado. Acaso como un reflejo de uno de tantos retos a enfrentar este año.

Top 19 de las películas del 2019

1. A Marriage Story

2. Lion: The Professional

3. The Joker

4. Revolutionary Road

5. Good Will Hunting

6. Before Midnight

7. Like crazy

8. Song to song

9. Great expectations

10. Mustang

11. Carol

12. Enemy

13. It’s kind of a funny story  

14. The Theory of Everything

15. The big sick

16. Angel-A

17. Five feet apart

18. Friends with benefits

19. On Chesil Beach

Bonus tracks

  • Coherence
  • August rush
  • El Camino

Series

  • The end of the fucking world
  • Atypical 1 y 2
  • Friends

Desde la segunda mitad de este año Friends ha sido como la guacalada de agua helada necesaria para mantenerme fresca frente a las oleadas de dificultades. Coming soon: 3 razones por las cuales Friends es una muy buena y disfrutable serie aún con sus defectos.

Libros

Yes, este año más allá de la carrera no he leído casi nada, acaso porque en cambio he tenido a Friends, je.

  • Las mujeres que aman demasiado -Robin Norwood
  • Amor: Divina Locura  -Walter Riso

Del vacacionar no planeado

Tal cual persona hogareña en ocasiones tiendo a ser, las vacaciones de fin de año tienen la particularidad de agotarme en ese ir y venir de las salidas. En mi familia particularmente son viajes campestres que muchas veces quisiera no tener que hacer.

Resulta que dentro de esos viajes salió uno no previsto tras pasar horas en almacenes buscando un mueble para mi cuarto. A punto estaba de tomar mi decisión final y comprar uno que me parecía un 8 de 10 cuando a mi madre se le ocurre la idea de mandarlo a hacer a la medida con un conocido que vive en uno de esos pueblitos que ella y mi padre suelen visitar. La idea me entusiasmó puesto que el mueble sería de madera y no de melamina como suelen ser ahora todos los muebles producidos industrialmente. Y claro, la posibilidad de contribuir con la producción local siempre es agradable.

No es particularmente de mi entusiasmo visitar ese pueblito, sin embargo esa clase de experiencias siempre dejan algo, como mínimo algún pensamiento novedoso y en este caso en particular un mueble de cedro hecho totalmente a mi gusto (aunque implicó mis ahorros y salirme del presupuesto, lo cual debo admitir que sí dolió un poco).

El pensamiento novedoso pues surgió mientras estaba descansando en una hamaca bajo un par de árboles cuya especie no tengo ni la más mínima idea. Ver a mis padres trabajando arduamente en un terreno que dejó mi abuelo me hizo pensar en lo perseverantes que son con la naturaleza. Partir de cero a trabajar un terreno prácticamente virgen que no pueden cuidar diariamente, que queda lejos del hogar y en el cual muchas veces se les ha muerto lo que han sembrado por las inclemencias del clima y la escasez de agua. “Yo ya me hubiera rendido”, le comenté a mi hermano.

Finalmente decidimos ayudarles chapodando el terreno (cosa que ni mi hermano ni yo habíamos hecho y que finalmente le provocó a mi hermano una ampolla y a mí echarle la culpa al machete de mi incapacidad de chapodar jeje) y echando agua a puro guacal a cada uno de los árboles frutales que han ido sembrando de a poco. Debo decir que la experiencia fue bastante agradable. Ver la dedicación que mis padres han puesto en el terreno para que ahora poco a poco se vea más cuidado, bonito y agradable, y pensar que con el cuido y la perseverancia que mantienen en un par de años esos árboles estarán dando frutos casi como de agradecimiento, es bastante motivador.

Intentar conectarse con la naturaleza siempre es algo que recompensa mucho. Sin embargo debo admitir que volver a casa y ver por fin la posibilidad de descansar en el calor y la comodidad del hogar también es bastante tentador. Coming soon: el mueble de madera, el cual también implicará el reto de reducir lo más posible las cosas en mi cuarto de tal forma que todas quepan en él. Igual limpiar el cuarto siempre logra ser terapéutico.

Imagen: un rápido collage sobre alguno de los árboles frutales que han logrado crecer en el terreno. De izquierda a derecha: clavel (ese no es frutal pero igual está chulo), tuyita (ese tampoco jeje), zapote (mi favorito por la forma), mamey, el noble cacao, un cítrico (no sé qué especie porque aún me cuesta distinguirlos, las hojas son muy similares).

Mis 10 canciones del 2019

Quizás después de todo el algoritmo de Spotify tenía razón al arrojarme mi top de canciones del 2019. En su momento me enfadó porque prácticamente hizo una síntesis de mi playlist para hacer ejercicio y un par de álbumes aislados que volví a reescuchar.

Sin embargo es verdad. Este año la música ha sido así, ha estado pero no ha sido precisamente un hilo conductor de las experiencias. Lo que sí es que las canciones del siguiente top, para bien o para mal, fueron las que marcaron momentos significativos de todo el año. Un año bien vivido en todo aspecto. Un año bastante completo.

Al igual que el año anterior, intentaré condensar en un par de palabras el por qué estas canciones han sido las piezas más significativas, ya sea simplemente porque me gustaron. Además, si bien están enumeradas, el orden es arbitrario. Si usted lector gusta acceder a mi lista completa desde Spotify puede acceder desde aquí o dando clic en su título para cada canción.

1. Nugrú -Le Baron

La vida está compuesta de ciclos. Y algunos están determinados a repetirse, esta canción es una demostración de que aunque a veces parezcan fatales, esos ciclos interminables tienen sus cosas disfrutables.

2. Sunflower – Post-Malone, Swae Lee

Las intervenciones de Comu en una canción, y lo significativo y chivo que ha sido compartir mi 2019 con estas cuatro personitas. De mis partes favoritas de este año: ellos.

3. Alice -Pogo

Aquellas idas a correr al parque por las tardes de vacaciones a mediado año, con esta melodía en mis auriculares. De las excelentes melodías que me dejó Alv.

4. Nervous Young Inhumans

No sé si es regresivo el asunto o qué pero esta canción es nostalgia pura que no me canso de escuchar, cantar y bailar. De la genialidad de este álbum (y lo significativo que ha sido este año) ya he hablado anteriormente aquí.

5. Nada fue un error -Coti

Ni modo, hay que reconocerlo. Esta canción puede describir una parte de mi pensar en torno a cómo concluí en carne propia una ruptura amorosa.

6. Nerve/Tawo -Jordan Rakei

No pude decidir cuál de las dos piezas de Jordan Rakei, quien es de hecho el artista más significativo de mi 2019 según Spotify y sí, bastante acertado. Escojo Nerve porque es de las pocas canciones de Jordan cuyo tinte y letra melancólicos se ve bastante reducido por melodías un poco más animadas y dinámicas. Tawo la escojo porque inevitablemente ha sido un himno a toda la melancolía por ratos incomprensible que he experimentado de principio a fin en este año que después de todo ha tenido cosas excelentes.

7. Como un lobo -Miguel y Bimba Bosé

Yes, Alv me dejó buena música que tira buenas vibras pop.

8. Told -Noah Slee

Esta sí está en mi playlist de hacer ejercicio y por tanto en mi top de Spotify. Fue con la que comenzó mi pila por este mundo musical. Pila que se tradujo en volverse mi género predilecto para moverme, correr, hacer cardio, etc.

9. Howling -RY X

Empezar con miedo e incertidumbre. Terminar con incertidumbre, lágrimas, pero paz. Una incertidumbre que quizás de a poco se resuelva, en la medida en que esta canción se vuelva una canción más. O lo que era antes del antes. Cada vez estoy más cerca del después, solo necesito una respuesta final que viene con él.

10. Desire -Kamasi Washington

Consuelo, un nuevo comenzar y esperanza. Esta canción es un rescate necesario al alma.

¿Gusta ver mi top del año anterior? Mis 10 canciones del 2018 aquí.

Abrazo al sano frenesí

Otra vez. Llevo semanas queriendo escribir esta entrada y cuando finalmente estoy frente al monitor, no sé por dónde empezar. Pero como por algún lado lo debo hacer, hoy toca hablar de música. Del álbum del año, para ser exactos. Debo reconocer que he dejado de escribir sobre música sobre todo por miedo y jamás había reconocido un álbum como el álbum del año hasta ahora. Y como para eso es diciembre, aquí vamos.

No es este año la primera vez que escucho este álbum. Una recomendación de un amigo que, tras ver mi 2019 wrapped de Spotify, identifico como una de mis mayores influencias respecto a gustos musicales. En su momento -hace ya más de un año- fue de esas recomendaciones que acaso por la situación me agradó pero no para disfrutar tanto porque en general me pareció demasiado “ruidoso”. Seguramente lo tuve que haber escuchado entre semana con muchas cosas de la universidad encima. Curiosamente, fue entre semanas de saturación académica y revoltijo de emociones que el estilo de este álbum se me vino a la mente y decidí darle una segunda oportunidad con mucha más “calma”.

No fue calma lo que recibí, con un álbum así no es precisamente esto lo que uno busca. Pero sí acogida, comprensión y un espacio de catársis. Twin Fantasy extiende sus brazos de principio a fin para darte un abrazo de amor y comprensión, te da la bienvenida a un sitio donde enloquecer es permitido y esperado, y te da la excusa para ello desde su primera canción, My Boy, recordándote que aunque parezca a veces, no estás solo.

It should be called anti-depression
as a friend of mine suggested
because it’s not the sadness that hurts you
it’s the brain’s reaction against it

-Beach-Life-In-Death, Car Seat Headrest

Desde su versión original del 2011 en Bandcamp, son piezas que aun oyéndolas con su eco y allá como a la distancia en esas grabaciones de bajo presupuesto sabés que te están diciendo algo importante, algo que merece ser escuchado. Sabés que sus melodías tienen un gran potencial y que ese potencial saldrá a relucir finalmente en la versión regrabada del 2018.

Recuerdo que cuando le comenté a mi amigo que no me había gustado mucho porque era “muy ruidoso” él me decía que le parecía un álbum muy bueno en tanto que ilustraba muchas de las situaciones que como adolescentes enfrentamos. Recuerdo que en ese momento pensé: casi no he enfrentado ninguna de estas experiencias. Y el respectivo pensamiento recurrente: no estoy aprovechando mi juventud. ¡Ni para experimentar si quiera las crisis! Para bien o para mal, en el momento que este álbum empezó a resonar en mi memoria estaba experimentando algunas de esas crisis.

Acaso por eso es que siento que este álbum a través de la narrativa inicio-nudo-desenlace nos hace viajar por los lados crueles del amor y las emociones intensas, algo así como viajar a los primeros años “caóticos” de la adolescencia pero sobre todo en nuestras latitudes, toda la etapa de la juventud. Con sus crisis y experimentos, con sus “sos lo suficientemente adulto para adquirir ciertas responsabilidades pero no suficientemente maduro y libre para darte ciertas experiencias”. Esas experiencias que muchas veces si querés tener deberás hacerlo llevándole la contraria a tus referentes sociales de alrededor, sobre todo tus figuras de autoridad, yéndote por el sendero de lo que para ellos sería la corrupción y asumiendo las consecuencias del aprendizaje por acierto y error, porque nadie te ha enseñado a caminar sobre ese sendero. Y tu inhumanidad te pide que lo crucés.

A estas alturas lector, debo decir que en un plano experencial puede que no sepa nada de lo que estoy hablando. Siendo una pequeña niña en cuya adolescencia apenas se reveló contra sus padres haciendo "locuras" y aún hoy en día sigue luchando por deconstruir sus propios esquemas cognitivos permeados por la influencias de los parentales. Arduo trabajo intentar hacerlo sin herir susceptibilidades. Incluso las propias.  De cualquier forma, sigamos. 

Mi parte favorita del álbum es lo que para mí representa la médula espinal del mismo: Sober to Death, Nervous young inhumans y Bodys. La segunda especialmente es y ha sido mi himno en los tiempos en que las lágrimas se secan pero el cuerpo pide un poco más de descarga emociona, un abrazo y por qué no, una melodía que dedicar.

You never lifted your voice
You never raised your hand
You never showed me your inhuman
You understand

-Nervous young inhumans, Car Seat Headrest

Qué puede ser más humano de hecho que la protesta y el querer gritar tu insania en un mundo rodeado de locura, esos estados de conciencia alterada que nos ponen al borde de nuestra racionalidad, ahí donde la humanidad y la inhumanidad se confunden, se solapan para hacernos ver que después de todo enloquecer de vez en cuando es inevitablemente parte de la vida.

Bodys por su parte es una preciosa canción que describe el jugueteo del “me gustas pero no sé si te gusto y no sé si decirte” y cómo al final todo eso no es tan urgente como dejar ser a los sentimientos poniendo en pausa el palabrerío. Cute thing no es particularmente mi favorita, sin embargo es como la transición al desenlace y lo que es para mí, ahora sí, la etapa más difícil de digerir del álbum. Es aquí donde sonóricamente la historia se vuelve bastante pesada y cada canción es una malteada de melodías y emociones. A pesar de ello es bastante disfrutable, sobre todo cuando estas canciones finales se vuelven poco a poco un collage de todo el álbum a lo Speak to me del Dark Side.

¿Cuál es entonces la resolución de esta exaltación al género humano? Pues no pudiera haber otra sino el protagonista reconociendo su propia locura, y lo real o no de la lucha amorosa con la que de principio a fin ha batallado y, finalmente, auxiliado por el sonido de un órgano fúnebre, crear una preciosa oda a la muerte. ¿De qué otra manera pudiera concluir un álbum que es una exaltación al género humano sino con el final de la vida humana misma?

Sobre el ánimo y sus colores

Es cierto cuando esas imágenes en internet dicen que a veces el mayor monstruo de tu vida puede ser tu propia mente. Pero también es cierto que tu mente está construida en base a la experiencia con lo que está fuera de ella.

Y sí, hasta cierto punto el momento donde podés controlar cómo llega la información del exterior a tu mente es cuando filtrás, decidís qué información tomar y de qué manera darle ingresarla a tu mente. Este año particularmente he aprendido que hay cosas que inevitablemente van a entrar sin siquiera pedirte permiso y entonces el único control de tu filtro será de qué tinte vas a colorear ese suceso.

Mi color favorito es esa mezcla extraña entre azul claro y verde. También me gusta el negro y el gris. Se casi nada de psicología del color pero se que incluso el azul puede sentirse triste o puro dependiendo de cómo se use y se quiera sentir. Ayer en clase de inglés, tal cual el teacher expresó, había una atmósfera extremadamente azul, y una compañera y yo eramos las protagonistas. Mi mente era un ovillo enredado de lana y no había casi nada que me sacara de ahí excepto el saber que no era la única en el aula sintiéndose así y que a pesar de ello ambas nos sentíamos bien de estar ahí.

No es de menos, sabés que estás en el lugar correcto cuando a pesar de que hay varias personas un tanto turbadas en el aula, entre todos nos esforzamos para generar una atmósfera un poco más amarilla, divertida y optimista. Realistamente optimista, nada de optimismo ingenuo. Mi mente se aireó, mi cuerpo se recargó y creo que tanto para mi compañera como para mí fue uno de los momentos más especiales de un día tan tristemente azul. Fue un momento azul pureza.

Y sí, a pesar que nuestro filtro ande oscuro u opaco, siempre a pesar de todo no hay siquiera un día en el que no podamos encontrar una razón para estar sino felices, al menos en paz por unos minutos. Tras finalizada la clase sorpresivamente una compañera de la carrera se me acerca y me dice: te traje algo. Eran 4 sobres de té, ¡y uno es un earl grey!

Estoy extremadamente segura que esos dos momentos fueron la forma del universo para decirme: seguí. Seguí porque siempre hay algo que hace que valga la pena. No por déficit, sino por ganancia. Fueron esos dos empujoncitos necesarios para levantarme el día de ahora recargada. Dispuesta a seguir, con todo y mente enredada con todo y estímulos externos un tanto adversos en sí mismos.

Temo

Temo el corte de escena en una penumbra imprevista.
Temo su escozor.

Temo por los que quedamos,
por el dolor y la agonía

Temo una soledad incomprensible
Temo la noche impredecible

temo.

Temo esta niebla se vuelva eterna,
temo una lluvia se vuelva insaciable
y que la huida duela más que el estar

Temo huir, temo quedarme.

¿Temo el te amo o que el te amo no sea suficiente?
Que sea tan irremediablemente real
y que la infancia no vuelva,
que la calma nunca se recupere.

Temo que la luz se acabe pronto,
temo que algún día seamos muchos

que se desborde el refugio
que seamos demasiada ficción

Temo que la noche me diga tu nombre

Y que al fin
lo más cercano al revivir seás vos.

Octubre 2019

Sobre el temo, el te amo y el Festival Catártico, Spectrum 2019.

¿Escuchaste un noveno mes sonriendo violáceo
y protagonizando una herida cicatrizada?

Separatidad. Esa palabra magnifica que Fromm utiliza en sus escritos para describir aquello que sentí al final del Catártico 2018 por A o B motivos, y que quizás en una línea de pensamiento no tan catastrófica no tendrían cabida.

Ese día deseé algo más. Y signifiqué cómo el sentimiento de soledad desaparecería; sin embargo para mí parecía demasiado imposible en ese instante que se solucionara puesto que era yo y mi panza rumeadora contra el mundo. Me sentía enferma. Me sentía débil. Y en esas circunstancias no veía cómo encontrar el amor como solución. El amor de a dos. Lo dejé de buscar. Apareció. Apareció de la nada y lo dejé ser. Lo necesitaba, después de todo. Lo quería.

Lo viví, lo disfruté y lo velé. Ahora ha sido tiempo de significarlo y, más aún, de comprenderlo a la luz de esas cosas raras llamadas sentimientos. Esos que a veces olvido escuchar, esos que ahora deberé aprender a aceptar y disculpar. Disculpándome primero. Voy lento, pero voy. Y qué mejor manera de seguirlos escuchando que escribiendo poesía y compartiéndola como en los viejos tiempos. Como ya he escrito -y dicho- antes, este año han habido pequeñas señales que me han indicado pudiera volver a cruzar antiguos caminos, aquellos que me daban una guía de hacia dónde ir. El principal: escribir mis sentimientos y escribir la vida. Y en eso estoy.

No ha sido fácil desviarme de un camino que desde la mirada del espejo horizontal pareciera ser el camino indicado, y comprender por qué desde el espejo vertical que soy yo misma había que terminarlo. No ha sido fácil cargar con ese hipersuperyo y sus cruces. No ha sido fácil tampoco que sea silencioso e incierto. Pero lo cierto es que los otros caminos siguen ahí, y yo sigo remando.

Hoy me veo atrás desde esa noche lluviosa de octubre y comprendo que lo que deseaba era tener una oportunidad para aprender, conocer, saber y sentir el amor de a dos. Nadie ni nada me podía garantizar qué iba a sentir, qué iba a pasar. Ahora termino de comprender -curiosamente a partir de ese amor de a dos- que el amor hoy más que nunca está en todos lados y se presenta de diversas formas. Curiosamente es todo un espectro, incluyendo las tonalidades oscuras que no a todo el mundo le agradan o pueden comprender.

Hoy comprendo que gustar de los minutos violetas del atardecer más que de los dorados está bien. Hoy comprendo que me puedo seguir explorando a mí misma desde esas tonalidades y que no siempre implicará hacer o hacerme daño, aunque a veces pueda llegar a ser inevitable. Tal cual en las tonalidades claras lo pudiera llegar a ser. Y aún bajo esas tonalidades, aún bajo el temo que muchas veces se pudiera sentir,seguir aprendiendo a amar.