Tres sin título

N°1

Mariposas, sanen el vacío artificial
del rojo dentro de mí.
Encuentren el revoloteo adecuado:
una danza romántica o gótica
un péndulo y un tic-tac silencioso.

***

N°2

Vivimos acaso en una elipse
-cada uno en su elipse-
una elipse diminuta y silencio
queda y amable
[falsamente amable]
como a punto de ¿huir?

No necesitamos nada nada nada más
que una forma hueca [otra elipse] donde depositar el aullido
o una silueta en piel donde
rozar nuestros marchitos cadáveres

***

N°3

Estoy esperando el tren
hacia el cementerio eterno
porque mi piel está cansada
de cargar con cadáveres pasajeros

 

Imagen tomada de: http://thebirthofdeath.tumblr.com/image/166576273694

 

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Hoy te siento octubre.

Dos palabras para resumir la semana: autocuido y psicología.

He recuperado ese sentimiento de octubre que el año pasado se me escapó. Varias melodías, varias sensaciones y varios recuerdos están configurando el octubre de este año. Que durara por siempre, como el momento perfecto aún no encontrado.

Codex -Radiohead
Álbum: The King of Limbs (2011)

Micronada 0.

Decido que lo que necesito no es recibir una señal divina -sí, algo sí como tener un momento sincrónico a lo Jung (¿habrá sido un momento sincrónico el hecho que justo ahora haya leído un texto sobre ello?)-sino escribir esto. Porque pues, lo intenté forzar creyendo que un libro de esos tipo literatura light primermundistas me iba a dar una señal, una respuesta a mi felicidad o una forma de salir del estado melancólico. Pero resulta que la historia es sobre un matrimonio cuasi abulico donde la esposa tiene poderes sobrenaturales y el tipo crisis existenciales. Noup, no funciona. Creo que incluso Baby Driver me pudiera sugerir más. Buenísima película, por cierto.

Es domingo, y está terminando esa hora limbótica entre el día y la noche, aquella hora que Sabato denomina como terriblemente patética porque sentís insoportable el aún estar en las últimas horas del fin de semana, es decir del descanso, y no saber cómo usarlas porque no son suficientes para vivir todo lo que no viviste a tus 19 años de vida. Pero sí, lo bueno es que aún tengo 19 años, por lo que esta reflexión no es necesariamente deseperanzadora.

Pensaba en el arquetipo que ilustra(ba) Alex y que ilustró F.  y que ilustró Víctor, A. e incluso B., E., D…guacala. Si son tan humanos como yo. ¿Por qué en su momento los idealizo tanto? Busco en una simple o quizás sublime historia de amor todo lo que la vida me puede ofrecer. Como si en dicha historia se encapsulara todo aquello que sé se encuentra en varios sitios, y no sólo en ese amor. Me intento recordar diariamente: tenés que aprender a ser feliz por vos misma, sin depender de nadie más. Pero me parece inverosímil cuando pienso en la felicidad como la posibilidad de compartir estos días nublados con alguien, para así poderlos disfrutar de nuevo; pienso en la felicidad como el poder compartir mi soledad frente a la inmensa ciudad con vos a mi lado, vos quizás con un sentimiento más amarillo, cálido y reconfortante que el que yo siento cada que empiezo a contar los miles de destellos.

Vos. Vos que aún no sos nadie pero que ya has tomado muchas forma distintas, todas tan completas, sólo un par reales…pero al fin imposibles. Vos que quién serás al final. Vos a quien por fin te enseñaré esto, cuando me hayás curado finalmente la melancolía. Si no soy yo quien me la logro curar.

Fotografía tomada de: aquí.

Preludio de octubre.

Lost in the world -Kanye West
Album: My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010)

I’m lost in the world, been down my whole life
I’m new in the city, and I’m down for the night

Danza, donas, falso patriotismo, mil y un cumpleaños de personas especiales, y personas. Pero sobre todo, el preludio al casi mejor mes del año: ¿será igual de húmedo que el año pasado? ¿del lagrimal o de las nubes?

Como tres semanas con la misma canción en la mente y contando.  ¿Será porque no puedo dejar de escucharla?

 

 

Al catorceavo día.

I

Me rindo, mente.
Jugá conmigo
Entreteneme el cansancio

Revolcame en el vacío
No permitás que me defienda
Arrastrame a la nada
Al ruidoso silencio

A la nada
.Al silencio
..A la nada
…al silencio…
.Al abismo.

II
Entonces vos:
¿estás al borde o dentro de él?
Si estás al borde sólo largate antes de caer
que ya desde ahorita dolés.

III

Y pensar que ya me hacía fuera de ahí
Y pensar que te pensé lejos de ahí
Y pensar que te pensé cerca
Y pensar que te pensé.

IV

Y pensar que te pienso.

Te pido disculpas, Mar.

Canción Pequeña – Perotá Chingó
Álbum: Aguas (2017)

Si me dan a escoger entre un día de campo y un día de playa escojo sin duda el día de campo, porque disfruto muchísimo las posibilidades que el campo tiene por ofrecer y en cambio no son tan de mi predilección las opciones de la playa. En medio de un “estado melancólico”, como lo llamaría uno de mis catedráticos, lo que menos quería era enfrentarme al calor de trópico y sin embargo mi familia no me dio la opción de huir. Se los agradezco.

Pero, ¿qué es realmente lo que me desagrada de la playa? Frente a frente las olas y yo le grité al mar: «Oquei, pues. Llevame. Llevame hacia donde me querrás llevar. Me rindo.», mientras me lanzaba a  él y dejaba que las olas me arrastraran sinvergüenzas mientras él, descarado, me respondía: «Dale, vení…reclamame. ¡Reclamame todo lo que me tengás que reclamar!», sintiéndome desvalida, porque después de todo no le podía reclamar absolutamente nada. Era mi yo egótico el que confundido le quería reclamar una realidad ajena, como si él fuera el culpable que yo no pudiera disfrutarlo por mi limitada y orgullosa mente.

Mientras las olas me mecían supe que debía pedirles disculpas, porque al contrario, ellas me acobijaban; me regalaban la bendición de rendirme ante un dios amoroso y seguro. Eso es el mar. Es un dios compasivo frente a muchas realidades egocéntricas (todos las somos en algún momento, yo lo fui el día anterior) tan enternecedoramente minúsculas como un granito de arena a orillas del agua.